Norwegian se plantea utilizar su base en Las Palmas para hacer que miles de europeos vuelen al Caribe o a Brasil con los nuevos aviones

viernes, 12 de diciembre de 2014

Bjørn Kjos, fundador y consejero delegado de Norwegian, la tercera mayor aerolínea de bajo coste de Europa, fue en su juventud piloto de guerra del ejército noruego. Trabajó después como abogado y acabó quedándose con una pequeña aerolínea en bancarrota a la que bautizó con un nombre que ahora muchos españoles intentan aprender a pronunciar (norwegian significa noruego en inglés). Fanático de las compañías low cost, escribe novela negra en su tiempo libre. Con este currículo, uno espera encontrarse a la versión vikinga de Michael O’ Leary, el polémico y combativo ejecutivo de Ryanair.

Sin embargo, lo que aparece es un señor fornido y amable, que habla bien de sus competidores y evita la polémica. “Somos competencia de Ryanair y easyJet, pero no queremos robar clientes sino hacer el pastel más grande”, dice. “Un mayor negocio permitirá que la gente vuele a más lugares por menos dinero”.

Norwegian se ha convertido en un fenómeno que amenaza con revolucionar la aviación comercial, si logra lo que su fundador pronostica. Su gran objetivo es ser la primera aerolínea low cost en Europa que ofrezca viajes de largo recorrido siguiendo el modelo de los vuelos baratos. El pasado verano inauguró los primeros vuelos entre Londres y Nueva York y ofrece también Oslo-Bangkok (Tailandia), entre otras rutas. Sus precios no son tan baratos como los de sus directos competidores, pero a cambio ofrece servicios como wi-fi en sus aviones -algo que también ofrece la aerolínea española Vueling-.

Escepticismo

Muchos son escépticos ante este modelo de negocio, que otros pioneros intentaron sin éxito años atrás. Laker Airlines quiso hacerlo en los años ochenta, pero el proyecto fracasó. Air Asia renunció a sus vuelos a Europa hace poco por la falta de demanda. Y el propio O’Leary declaró recientemente que también quiere volar a Estados Unidos –a precios a partir de 10 euros por trayecto–, pero en un horizonte de diez años. Kjos, sin embargo, está convencido de que puede empezar a ofrecer vuelos transatlánticos mucho antes.

Para ello cuenta con dos grandes ventajas. Por un lado, su flota de nuevos aviones, más eficientes y capaces de estar más horas volando. Y por otro, los millones de turistas asiáticos que en breve empezarán a llegar a Europa de vacaciones. “Cuando los asiáticos se cansen de Tailandia y de Honk Kong querrán venir a Europa, y nuestros vuelos podrán ofrecer este servicio”, asegura.

Aunque no ve más margen de bajada en los vuelos europeos, “que ya son muy baratos”, pronostica un gran cambio en la larga distancia.“El petróleo a 70 u 80 dólares debe provocar un fuerte descenso del precio en los vuelos transatlánticos”, comenta. Los analistas consideran Norwegian es una de las aerolíneas que más se pueden beneficiar de la bajada en el precio del petróleo, cuyos precios han caído un 40% en los últimos seis meses.

El grupo noruego cuenta además con unos costes ajustados, gracias a su decisión de mover parte de sus operaciones a Irlanda, donde los gastos salariales con mucho menores que en Noruega. Esta decisión le ha supuesto muchas críticas y enfrentamientos con sus sindicatos.

España

España, convertido ya en uno de sus principales mercados, puede jugar un papel clave en todo este desarrollo. “España es extremadamente interesante para nosotros”, declara Kjos en una entrevista con EXPANSIÓN celebrada en el aeropueto de Gatwick, una de sus principales bases y motor de su futuro crecimiento.

De momento, el negocio se centra en traer a la población escandinava de vacaciones a España y en llevar a españoles a lugares como Londres y París. El año pasado, la compañía transportó 20 millones de pasajeros a través de más de 400 rutas. Cerca de seis millones entraron o salieron de España con Norwegian gracias a las seis bases que la compañía tiene instaladas en Madrid, Barcelona, Málaga, Alicante, Las Palmas y Tenerife Sur. El mercado español se puede convertir, además, en el lugar para comenzar viajes de larga distancia.

“Barcelona tiene un gran potencial y es una de las ciudades más buscadas para visitar por europeos y americanos”, asegura el directivo. “En dos o tres años podemos estar haciendo vuelos directos entre Barcelona y San Francisco a menos de 200 euros por trayecto”. Madrid no ofrece tantas oportunidades, según Kjos, por encontrarse copada por British Airways e Iberia.

Kjos también está interesado en volar a Sudamérica. “Tenemos una base en Las Palmas y desde allí podemos hacer que miles de europeos vuelen al Caribe o a Brasil con los nuevos aviones. Podemos crear un montón de puestos de trabajo en Canarias y esto sería estupendo para España”, asegura.

Aviones

Los aviones son la pieza angular en la estrategia de Norwegian. La compañía cuenta hoy con una flota de 100 aeronaves, con una antigüedad de 4,8 años. Pero será pronto renovada a favor de aviones como el Boeing 787-8 Dreamliner, que reduce en un 20% las emisiones y permite hacer vuelos de larga distancia. La compañía noruega dispone ya de 7 de estos aviones y órdenes para tener 12 más antes de 2018. Además, Norwegian realizó en 2012 un pedido de 222 naves a Boeing y Airbus, el mayor realizado hasta la fecha en Europa.“Para hacer vuelos de largo recorrido low cost necesitas muy buenos aviones, que consuman poco y estén muchas horas volando”, asegura el fundador del grupo. Los nuevos aviones de la empresa pueden volar entre 17 y 18 horas al día, frente a las 12 de la actual flota.

Norwegian Air Shuttle es la tercera aerolínea de bajo coste en Europa por número de pasajeros, tras Ryanair e easyJet. La empresa, que cotiza en la bolsa de Oslo, registró en el mes de octubre -últimos datos disponibles- más de 2,2 millones de pasajeros, un 15% más. Los ingresos por pasajero aumentaron un 1%.

La compañía cotiza a 15,9 veces su ratio de beneficios, por encima de Ryanair (13,8) e easyJet (12,2). Sin embargo, no todo son buenas perspectivas para la compañía. La aerolínea se ha visto afectada en los últimos meses por problemas derivados de los fuertes retrasos en sus vuelos a Estados Unidos, lo que perjudicó sus cuentas del último trimestre debido a las altas compensaciones que tuvo que pagar a los pasajeros. El mayor reto de la compañía actualmente es conseguir la licencia permanente para volar a Estados Unidos -de momento lo está haciendo con una temporal-, a lo que se oponen competidores locales como Delta y American.

Fuente: Expansión


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