La empresa española llama a la puerta de África

La empresa española llama a la puerta de África

lunes, 22 de abril de 2019

Vecino muy cercano, pero profundamente desconocido, hasta ahora África siempre se había percibido como un foco de inquietud, por la inmigración ilegal, más que como fuente de oportunidad y de diversificación para la economía y las empresas españolas. La aprobación en el Consejo de Ministros de la semana pasada de un documento «estratégico de largo alcance», el III Plan África, podría ser el punto de partida del viraje estratégico hacia un territorio apenas explorado más allá de las fronteras del Magreb. «Si comparan la África de hoy con la América Latina de los 80, África es más democrática y próspera. Entonces, el Gobierno español inició un gran trabajo político para que nuestras empresas estuvieran presentes en América Latina. Creo que podemos y debemos hacer lo mismo en África», aseguraba Josep Borrell en su comparecencia para explicar el plan. El primer movimiento institucional para pasar de las palabras a los hechos ha sido el viaje oficial que el ministro de Exteriores realizaba esta semana a Gambia y Etiopía junto a una amplia delegación empresarial.

Y es que las compañías españolas parecen recoger el guante que supone explorar un mercado gigantesco con más de 1.200 millones de habitantes, una población que se duplicará en las próximas tres décadas. Un continente diverso, y marcado por grandes disparidades políticas y económicas, pero que ofrece muchas más posibilidades de las que los prejuicios dejan ver. «Estoy totalmente convencida de que África representa una oportunidad para nuestras empresas y es una región estratégica para nuestro país, tanto desde un punto económico como social. En primer lugar, porque nuestra posición geoestratégica y de vecindad nos permite ejercer de puente entre Europa y África, algo que no podemos ni olvidar ni desaprovechar. En segundo lugar, porque es un continente en crecimiento y presenta oportunidades en sectores diversos y estratégicos para nuestra economía», subraya la directora general de la Cámara de Comercio de España, Inmaculada Riera.

De momento, como explica Narciso Casado, director general de CEOE Internacional, «las empresas españolas en África Subsahariana destacan por su actividad comercial más que por su presencia inversora». Las exportaciones al continente vecino pasaron de 10.437 millones en 2010 a 18.565 el año pasado, lo que supone un incremento de casi el 78%. Sin embargo, la balanza comercial sigue arrojando un déficit superior a los 9.000 millones. Marruecos (8.821 millones de euros), Argelia (3.384) y Egipto (1.646) son los principales clientes. En el área subsahariana destaca Sudáfrica, con 1.148 millones. Semimanufacturas, bienes de equipo, productos energéticos y alimentación son los nichos más activos. El stock de la inversión directa española se limitaba a los 3.309 millones en todo el continente en 2016, último año con datos oficiales.

A pesar del repunte en la actividad comercial, la sensación es que todo está por hacer para la empresa española en África. «Se habla mucho de esta África emergente y se pone el foco en el gran crecimiento de la última década y media. Pero todavía queda mucho que trabajar para dar a conocer la realidad de este continente, hay muchos prejuicios sobre cómo funciona su sociedad y su cultura. Hace falta un esfuerzo por acercarlo, y por eso creo que las empresas españolas aún se enfrentan a este mercado con más recelos que hacia el asiático, a pesar del rápido crecimiento de África y de su trabajo por mejorar la integración regional y diversificar su economía», explica Elsa Aimé, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas.

Una nueva mirada

¿Contribuirá el III Plan África a cambiar esa tendencia? «El Plan será todo lo que queramos que sea, siempre que lo implementemos con realismo, determinación y sobre todo convicción de lo que representa África para España y lo que nos aporta y puede aportar. A España, y a Europa, nos interesa un continente africano estable, capaz de generar crecimiento y progreso, de generar empleo y oportunidades. Este es uno de los grandes retos de Europa para afrontar el problema migratorio. España aquí puede y debe jugar un gran papel y las relaciones con países del norte de África, tan estratégicos como Marruecos, pueden ayudar a reforzar este papel de puente», explica Inmaculada Riera. «Hay que tener una apuesta definida y continua por este continente, porque hasta ahora ha sido fluctuante. A diferencia de otros planes, en este no se define un periodo específico, y eso hace pensar en una apuesta a largo plazo. Uno de los problemas que veo es que no viene acompañado de dotación presupuestaria, y es una incógnita hasta dónde va a llegar, pero el compromiso ya está ahí», asegura Elsa Aimé.

En cualquier caso, la aventura empresarial por tierras africanas no será sencilla. Las dificultes «dependen del tipo de actividad que se pretenda desarrollar y del país del que se trate, ya que el entorno de negocios varía mucho según los casos, en un continente tan diverso y marcado por grandes disparidades en términos de gobernanza y de desarrollo económico», explica Casado. Aun así, algunos factores esenciales a tener en cuenta «son la percepción del riesgo ligado al continente africano, la limitada conectividad aérea entre España y los países de África subsahariana y el menor intercambio de visitas oficiales», añade el director general de CEOE Internacional.

Otros actores internacionales como EE.UU., Reino Unido y Francia llevan años posicionados en África, pero es China la que, aplicando toda la potencia de su brazo inversor, ha convertido a este continente en una pieza principal de su partida de ajedrez por la influencia global. «La presencia y competencia de China es una de las grandes cuestiones que se plantean, no sólo en África sino en el resto del mundo», explica Casado. «Las empresas chinas -muchas de ellas públicas- llegaron hace dos décadas al continente africano, con un fuerte respaldo del Gobierno chino y una oferta financiera imbatible para las empresas provenientes del entorno de la OCDE, lo que les ha facilitado el desarrollo de proyectos en los sectores de infraestructuras, energía y telecomunicaciones, entre otros», añade.

La competencia es dura, pero hay armas para «pelear». «La estrategia diferenciadora debe centrarse en la calidad de los productos y servicios, la sostenibilidad de los proyectos, la implicación de las empresas y trabajadores locales y la transferencia de conocimiento. Además, debemos aprovechar nuestra fuerte presencia en los países del norte para extenderla al África Subsahariana», explica Casado. «Tenemos empresas muy cualificadas y reconocidas a nivel internacional, con innegable valor tecnológico que en sectores muy diversos pueden aportar gran valor al crecimiento de países africanos y ser partícipes de su desarrollo», coincide Riera.

El director de Internacional de CEOE añade que también «se deben modernizar los términos de los créditos a la exportación, en el marco de la OCDE, flexibilizar ciertos instrumentos de financiación, aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el Plan Europeo de Inversiones Exteriores y reorientar la financiación al desarrollo de la UE poniendo mayor énfasis en el desarrollo del sector privado en África». Una estrategia definida para comenzar a descubrir al desconocido vecino del sur.

Fuente: https://www.abc.es/

 

 

 

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