Los nuevos CEO tienen muchos títulos, pero no saben lo que es sudar la camiseta.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Abraham Guzmán, director de Factorii Producciones Publicitarias, aún conserva la emoción de haber recibido hace un par de semanas el Premio Joven Empresario de Canarias, de la mano de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Canarias. Su empresa, que nace en el año 2006 como una fábrica de instalaciones técnicas, ha cruzado ya las fronteras del mercado regional, con múltiples clientes nacionales e internacionales, especialmente en África, Madeira y Cabo Verde. Desde el 2011 es la propia empresa la que empieza a fabricar a pequeña escala el mobiliario para farmacias y comercios. Tienen la logística y el mantenimiento. La rehabilitación hotelera le ha servido para ampliar su negocio también al sector de la hostelería, porque, en su opinión, la rehabilitación tiene que ser aprovechada por las empresas canarias para que el empleo y el dinero se queden en las Islas. Factorii, por ejemplo, es una gran familia que ya dispone de una plantilla de 32 personas.

-¿El suyo es un caso de éxito?

“De actitud, sin lugar a dudas. Es evidente que hay barreras, como las burocráticas, con las que hay que luchar y que, en muchas ocasiones, pueden hacer que tires la toalla, pero o nos ponemos del lado de la realidad del cliente o estamos fuera. Quiero decir con esto que la burocracia está ahí y podemos quejarnos y echarle la culpa o la asimilamos y nos arriesgamos. Es cierto que hay que mejorar en esto, pero para ello están las asociaciones de empresarios y la CEOE, que al final son nuestro filtro para llegar a las Administraciones. Nuestro papel como empresarios es seguir peleando, porque, mire, si al final no hay burocracia, pero tampoco tienes actitud, ni espíritu de riesgo, no servirá de nada. Yo entiendo a los jóvenes empresarios, yo también intenté entrar en el mercado, pero no podemos bajar los brazos y echarle toda la culpa a la burocracia”.

-Bueno, usted mismo es un ejemplo, ¿no? Su primer proyecto empresarial fracasó.

“Exacto. Si yo no hubiera sido un cabezota, hoy no estaría aquí. Por eso me emociona tanto este premio, porque sé lo que he pasado. Mi primera empresa, que monté con tan solo 19 años, quebró porque arriesgué mucho e inmediatamente creé otra y así sucesivamente hasta llegar a donde estoy ahora. En nuestra sociedad se estigmatiza mucho al empresario. Lo que te puedo asegurar es que si yo no hubiera caído, no hubiera creado una empresa como Factorii. La experiencia que te da una caída de esta envergadura no te la da nada más. No me avergüenza reconocer que tuve que dormir en la parte de atrás de un furgón y esconderme para poder pasar de una isla a otra porque no tenía dinero para pagarme los pasajes. Pasé por mucho. Esto fue un aprendizaje. Mire, en aquel momento nadie me abrió las puertas. Hoy en día sí. Todo lo que he aprendido, lo he aprendido porque fracasé”.

-Antes se nos decía que lo que había que hacer era ir a la Universidad, pero hoy en día tener una carrera universitaria ya no garantiza conseguir un empleo. ¿Qué aconseja ahora a los jóvenes
que no saben qué hacer?

“Tengo que reconocer que en ese sentido yo tuve mucha suerte, porque cuando le dije a mis padres que no quería estudiar, sino trabajar, me apoyaron. No me ataron a la línea que tenemos que
seguir. Hay que potenciar la Formación Profesional buena y de calidad. Si quieres ser ser empresario hay que seguir adelante. Pensar en el proyecto. Estudiar la viabilidad. Por ejemplo, yo tenía confianza en que se podía fabricar en Canarias, y no solo lo hemos conseguido, sino que además tenemos el personal cualificado. Hay que confiar en tu idea, y lo que pido también es que el sector hotelero lo haga asimismo en las empresas canarias que apuestan por las Islas y se arriesgan”.

-Es que ser empresario parece que es fácil, cuando se tiene una responsabilidad, no solo con los empleados y sus familias. Hay que pagar nóminas y tener beneficios para poder invertir y ser competitivos, y así mantener viva la empresa.

“Y los impuestos, no te olvides de los impuestos que tenemos que pagar”.

-Claro, claro, los temidos impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social.
“Mire, hay gente que me dice: es que tú, Abraham, naciste para esto. Y es cierto que el emprendedor tiene algo de genética, en el sentido de que caminas sin ver los riesgos, pero creo que todos aquellos que tengan solo una idea la pueden llevar adelante. Las startups, que están tan de moda, están bien, pero solo crean uno o dos puestos de trabajo, y una empresa puede crearte 50. Las empresas se están focalizando en eso. Estoy a favor, pero sin olvidar el modelo productivo. El modelo económico de Canarias tiene que diversificarse, porque es un problema depender al 40% del turismo. Tenemos que mantenerlo, pero ampliarlo, porque esto es limitado, porque dependemos del exterior. Pasa cualquier cosa y se nos cae nuestro modelo económico. Y más como esta Europa ahora con el brexit y los populismos. Hay que crear economía local y diversificar nuestro PIB”.

-Es complicado, somos una región de micropymes

“Sí, pero tenemos que abrir fronteras. Yo fui a Gran Canaria al día siguiente de crear mi empresa. Si no salimos, nos enclaustramos. Hay que abrir fronteras y que la administración pública nos ayude. Cuando voy a la Península, llego al aeropuerto y voy corriendo, porque lo que veo es un mercado de 50 millones de personas. Emprender en Canarias es complicado, pero se puede, y una vez que lo haces, irte al mercado nacional ya es un juego de niños”.

-¿Cómo lleva usted su empresa? ¿Qué aconseja a los jóvenes que ahora se ven como gerentes o CEO?

“Mire, dirigir una empresa requiere responsabilidad y no es fácil, pero yo siempre digo lo mismo: el director o gerente debe ser como un entrenador, está para dar las directrices, y los jugadores, que en este caso son los empleados, para seguirlas. Pero si los jugadores no marcan goles, no se gana; y en la empresa es igual, si los trabajadores no están contentos y no se sienten partícipes del proyecto, no se gana nada. Cada uno irá a lo suyo y no se involucran con la empresa. Yo me asombro de todos esos llamados ahora CEO que tienen muchos títulos y máster, pero que no tienen ni idea de la temperatura que hay en un coche de reparto después de horas en la calle. No saben cómo funciona el taller, ni lo que supone familiarmente para un empleado perder un barco porque se ha tenido que quedar con un cliente más tiempo de la cuenta. Un jefe tiene que sudar la camiseta como los empleados”.

Fuente: http://diariodeavisos.elespanol.com/2017/05/los-nuevos-ceo-tienen-muchos-titulos-no-saben-lo-sudar-la-camiseta/

JRC

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