Alemania tiene que pagar por que le presten. Japón cobra

miércoles, 11 de mayo de 2016


La seria y austera Alemania paga por tomar dinero prestado a diez años vista, mientras que Japón, que está endeudado hasta las cejas, cobra porque le presten. Podríamos estar ante el mundo del revés, ante un importante desequilibrio del mercado o frente a un indicador de lo que puede pasar en la economía de la eurozona en el futuro. Probablemente sean las tres cosas, pero lo importante para el inversor son las consecuencias.

Imaginen dos personas que van a pedir un crédito: una debe ya un pastón a varias entidades de crédito y, además, no progresa en su trabajo. No escala posiciones ni le aumentan el sueldo. La otra debe mucho menos y le suben el sueldo todos los años. ¿A quién cree que le saldrá más barato el crédito? Obviamente a la segunda. Eso si hay un banco que esté dispuesto a prestarle a la primera.

 Japón tiene un ratio de deuda en relación con su Producto Interior Bruto del 230%

Cojamos ahora dos países en lugar de dos personas. Por un lado Japón, que tiene un ratio de deuda en relación con su Producto Interior Bruto del 230%. Vamos, que por cada unidad que produce debe dos y pico. En cambio, en Alemania el ratio es del 71%. Japón lleva años 15 años estancado. Alemania ha perdido fuelle, pero lleva décadas creciendo sin parar y todavía lo hace pese a la desaceleración económica global. Pero hete aquí que el banco – en este caso el mercado – a Japón le paga por darle un crédito a diez años y a Alemania le cobra, aunque sea poco. Algo falla.

Dicen que los economistas son muy buenos dando explicaciones pero muy malos haciendo predicciones. En este caso la explicación más extendida es que los japoneses son muy ahorradores y jamás han dejado de pagar. Cierto, pero eso también vale para Alemania, que, quitando épocas de guerra o posguerra, siempre ha sido un ejemplo de seriedad crediticia.

También se señala acertadamente que esta situación se compensa a través del mercado de divisas, bajando el yen frente al euro, pero el caso es que estamos hablando de ahora, en este momento, cuando se supone que la diferencia es conocida y por lo tanto está en la cotización de las divisas.

Estamos ante el caso inaudito del deudor cargado de deudas al que le pagan por prestarle mientras que el deudor responsable paga por recibir prestado. Ciertamente la primera conclusión es que el yen podría bajar más, pero hay otras dos mucho más importantes para el inversor, especialmente si tiene fondos de renta fija europea en cartera o mucho dinero en depósitos bancarios. Estamos ante una anomalía que tarde o temprano tendrá que corregirse y que lo puede hacer de dos maneras (que no son incompatibles):

 - Que caiga el precio de los bonos japoneses (sube el tipo de interés)

 - Que siga cayendo el tipo de interés que paga Alemania en su bono de referencia, incluso a niveles negativos, con lo que sigue subiendo el precio de sus bonos y el del resto de grandes economías de la eurozona (*)


Importantes implicaciones para el inversor:

Si el equilibrio llega porque sigue cayendo el tipo de interés del bono alemán para equipararse al japonés significa que el mercado está descontando la “japonización” – estancamiento acompañado de deflación - de la Eurozona. Probablemente Alemania aguante mejor el tirón que el resto, pero una cosa es que capee el temporal de una menor demanda por parte de China y otros países emergentes y otra que caigan significativamente las exportaciones hacia otros países de la eurozona porque se “japonizan”.

En ese escenario los fondos de renta fija europea seguirían subiendo de valor, mientras que los depósitos a la vista, que ya dan poco, pasarían a no dar nada.

Aunque es casi seguro que tendremos una corrección en el precio del bono alemán según se acerque al psicológicamente importante nivel del 0% en el tipo de interés del bono de referencia, no está tan claro que la Eurozona evite entrar en deflación como piensa el consenso de analistas. Y si el consenso se equivocara se ampliaría el margen de subida de los bonos. En otras palabras: si la Eurozona entra en deflación sería interesante mantener los fondos de renta fija europea en cartera.

Lo único que vacunaría a Europa frente a la deflación crónica sería una acción coordinada de los gobiernos de la Eurozona para relanzar el consumo y la inversión, como, por ejemplo, realizar una fuerte bajada de impuestos y tomar medidas en apoyo de las sufridas PYMEs europeas. Y que el cinturón se lo apretara el Estado en lugar de los ciudadanos, para que así estos puedan gastar. Pero, vista la actitud de los políticos, que se ponen de perfil a la espera de que el BCE les saque las castañas del fuego, parece muy complicado.

 

(*) El precio de los bonos sube cuando caen los tipos de interés en el mercado. La deflación es bajista para los tipos de interés (en consecuencia, alcista para el precio de los bonos)

Fuente: el confidencial

ALR

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