Vivienda y agricultura, los nuevos reclamos de Panamá

miércoles, 10 de febrero de 2016

"Panamá es un país que despierta un gran interés en la comunidad empresarial española”, comentaba el mes pasado Juan Elízaga, presidente de la comisión de comercio exterior de la Cámara de Comercio de Madrid, en un encuentro de negocios. Un atractivo que se constata en las cifras: España es el segundo país inversor después de EE UU.
Y si bien es reconocida por sus grandes obras de ingeniería en marcha, como la ampliación del Canal, a cargo de un consorcio liderado por Sacyr, o la construcción de la segunda línea de metro por un conglomerado formado por FCC, la brasileña Odebrecht y la francesa Alstom, también destaca en industria o agricultura. En total, las firmas españolas se han adjudicado contratos por 5.500 millones de dólares (5.000 millones de euros), según la Cámara.

Pero Panamá quiere ahora diversificar la inversión, sin excluir su potente sector inmobiliario. Las oportunidades están en la construcción de viviendas sociales, segundas residencias y la rehabilitación, en concreto la del histórico barrio de San Felipe, la zona más cara por metro cuadrado, y el área urbana de Colón, precisa Juan Manuel Urquijo, socio del despacho de abogados Sucre Briceño.
Con un presupuesto de 1.456 millones de dólares (unos 1.330 millones de euros), el plan contempla la edificación de 35.000 viviendas y la reubicación de 25.000 familias, aprovechando el dinamismo del PIB, que crecerá un 6,3% en 2016, calcula el FMI. Urquijo desaconseja, sin embargo, el segmento de oficinas, porque “hay una sobreoferta”.
La agricultura es otro sector potencial para el Gobierno de JuanCarlos Varela: más de 1.600 hectáreas para impulsar el cultivo y exportación de orgánicos, hortalizas, cítricos y café.

“Debemos desarrollar una explotación que se hace hoy tímidamente”, admite Adolfo Sen, socio del grupo panameño Verde Agroindustrial. Sobre todo en la hostelería, una industria en alza (ha pasado de 5.000 habitaciones a 20.000) y donde se demanda productos de calidad.

“Podemos ser socios o ayudar a desarrollar. El país ofrece leyes de fomento que reconocen hasta el 50% de la inversión y exenciones fiscales para la exportación”, añade. E incluso desea promover un recorrido inverso: elevar la presencia de empresas panameñas en España. “Muy pocas entran en el mercado español”, se lamenta la embajadora en España, María Mercedes de la Guardia Corró.

Una cosa son incentivos y otra, paraíso
Panamá no es un paraíso fiscal, aclara Juan Elízaga, de la Cámara de Comercio de Madrid. Si bien ofrece ventajas fiscales a los inversores y se rige por el régimen territorialista (solo tributan los ingresos generados dentro del país), toda persona que resida más de 183 días tiene que pagar impuestos.
Aunque las empresas españolas establecidas allí pueden beneficiarse del convenio de doble imposición, que evita que una misma renta sea gravada en dos países distintos. Así, si ha hecho la declaración del impuesto sobre la renta en Panamá (del 25%), no tendrá que hacerlo en España.
Panamá promueve también cuatro áreas especiales exentas de impuestos: Panamá Pacífico, La Ciudad del Saber (I+D), Sede de Empresas Multinacionales y Zonas Libres de Petróleo, que dan garantías jurídicas y facilidades migratorias, recuerda Franklin Briceño, socio de Sucre Briceño. Más información: Proinvex  y la Cámara de Comercio de Madrid.

Fuente: CincoDías

P.d.S.

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